Dos sacerdotes realizan un exorcismo rutinario en un piso de Madrid. Los exorcismos de verdad no son como los que describen las películas americanas, son sencillos, algo mecánico; se llama la atención del ente, se recita una plegaria y el demonio es expulsado de su víctima… O eso pensaba la Iglesia, porque cuando es el mismo Lucifer el que reside en el interior de la endemoniada...










