Sara Bojanini creció en una finca en Armenia rodeada de mujeres (muy amorosas) que vivían en función de los hombres (muy caballeros) que (las) habían elegido. Abuelas, tías, mamás y primas que cada tres por dos soltaban (repetían) esas frases, refranes, consejos que van calando sin darse cuenta: “Mija, consiga un buen marido”, “Sea bonita, sea calladita”, “Usted nació pa’...










