Agua Fría tiene doce años cuando es obligada a comenzar su aprendizaje para ser sacerdotisa del culto del Cristal. En un mundo desolado y en plena decadencia, deberá vivir su propia iniciación a la madurez, seguir su frágil intuición y transgredir la ley para iniciar un viaje desesperado en busca de su destino, que no es otro que sanar su mundo.
Cada vez que alguien muere, sus recuerdos...




























