Aunque firme como Quela Miranda, quien teclea con pasión es Raquel Gálvez Miranda, barcelonesa nacida un 3 de octubre de hace ya… más de lo que está dispuesta a admitir sin un abogado presente, y probablemente algo que su memoria preferiría no recordar.
Amante empedernida de la novela romántica sin importar el subgénero, a la tierna edad de 16 años descubrió que escribir era una vía de escape para ella, y mucho más barato que ir a terapia. Ahora vive entre historias de amor, notas en su libreta, más notas en su móvil a las cinco de la mañana, tres gatos, dos hijas y un resignado marido.
Siempre está en las nubes viviendo en un mundo paralelo; su mente es un festival de ideas con más pestañas abiertas que un navegador. Es incondicional de las novelas donde el amor manda y de las que cree en los finales con más besos que lágrimas, esas que hacen cosquillas en el corazón y te hacen soñar despierta durante días con una tonta sonrisilla en la boca.
Cuadriculada hasta en el caos, introvertida a nivel leyenda y empática por contradicción, es fan de la alta velocidad… pero solo sobre cuatro ruedas. En la vida prefiere no correr demasiado, observar, callar y refugiarse en las palabras, siendo su frase favorita desde bien pequeña: "solo un capítulo más y lo dejo ya".