Una carta a su madre, muerta en plena juventud, abre este volumen de relatos en los que Rosa María Sardà da vida a todo un conjunto de personajes que conforman una galería viva y bulliciosa.
Maria y Pep, sus abuelos, originales, estirpe de cómicos desde antes de la guerra, eran los primeros actores de una compañía itinerante, aunque, si era necesario, pintaban hasta los decorados. Cuando no...








